
Devocional
Dominio propio
2 Timoteo 1:7 — NVIPues Dios no nos ha dado un espíritu de timidez, sino de poder, de amor y de dominio propio.
Lo que sientes es real, pero no tiene que gobernar tus decisiones.
Hay cosas que no puedes controlar.
No puedes controlar las decisiones de otras personas, las noticias que recibes ni las circunstancias que cambian sin pedirte permiso.
Pero sí puedes decidir a quién permitirás gobernar tu corazón.
Pablo escribió estas palabras a Timoteo desde la prisión. No le estaba hablando desde una vida cómoda ni le estaba prometiendo que nada malo sucedería.
Le estaba recordando que el temor no provenía de Dios y que el Espíritu Santo ya había puesto en él poder, amor y dominio propio.
Esta verdad también es para ti.
El dominio propio no significa que dejes de sentir tristeza, enojo o miedo. Tampoco significa esconder lo que sucede dentro de ti.
Dominio propio significa que lo que sientes no toma el lugar que le corresponde a Dios.
David regresó a Siclag y encontró la ciudad quemada y a sus familias cautivas. Lloró hasta quedarse sin fuerzas. Su dolor era verdadero, pero antes de actuar tomó una decisión:
1 Samuel 30:6 — RVR1960Mas David se fortaleció en Jehová su Dios.
David no permitió que el dolor decidiera por él. Primero buscó al Señor.
Quizá necesitas hacer lo mismo hoy.
Antes de responder ese mensaje, tomar esa decisión o reaccionar desde el enojo, detente. Habla con Dios acerca de lo que sientes. Permite que su presencia aquiete tu corazón.
Jairo también tuvo que decidir qué voz escucharía. Mientras caminaba con Jesús recibió la noticia de que su hija había muerto. Una voz le decía que todo había terminado, pero Jesús le dijo:
Marcos 5:36 — RVR1960No temas, cree solamente.
Jairo todavía no sabía cómo terminaría la historia. Nosotros sabemos que Jesús levantaría a su hija, pero él tuvo que continuar caminando sin conocer el desenlace.
Tú tampoco puedes controlar todas las voces que llegan a tus oídos, pero puedes decidir cuál tendrá la última palabra.
El temor dice: “Todo está perdido”.
Jesús te invita a confiar y seguir caminando con Él.
No necesitas resolver hoy toda la situación. Solo necesitas escuchar la voz de Jesús y obedecer el siguiente paso que Él te muestre.
Lo que está fuera de tu control no está fuera del cuidado de Dios.
Haz una pausa. Lleva tus emociones delante del Señor. Escucha su voz y continúa caminando con Él.
No sabes cómo terminará todo, pero por el Espíritu Santo puedes decidir que el temor no dirigirá tus pasos.
Para reflexionar
¿Qué emoción ha estado intentando gobernar tus palabras o decisiones? Antes de actuar, entrégasela al Señor y pregúntale cuál es el siguiente paso que debes dar.
Oremos
Señor Jesús, reconozco que hay situaciones que no puedo controlar y emociones que a veces quieren gobernar mis decisiones. Hoy hago una pausa delante de ti. Aquieta mi corazón y ayúdame a escuchar tu voz por encima del temor. Gracias porque tu Espíritu me ha dado poder, amor y dominio propio. Enséñame a responder de una manera que te honre y a seguir caminando contigo, aunque todavía no conozca el final. En el nombre de Jesús. Amén.